En la playa,
la halle; una piedra,
negra como el azabache
y brillante, como algo
que solo en sueños
he de ver,
la lleve a casa,
sin mayor expectación
la deje encima de un cajón.
Se movió!, se despego del cajón,
altero mi gravedad,
y creo su propio mundo,
abandono mi hogar
y volvió al mar,
de allí venia,
o al menos eso yo creía,
durmió entre las rocas,
no la pude volver a levantar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario