Ojos en palma de la mano,
y una gran boca que cubría todo su rostro,
eso cuentan los que dicen haberlo visto,
no saben de donde viene, ni mucho menos a que viene,
solo saben que su zarpa te observa mientras te devora,
como también saben que le teme a la luz,
y que de su dorso aparecen rostros tan deshechos,
que el solo mirarlos te petrifica,
sabes que viene, los oyes, te advierten,
solo balbucean monosílabos de dolor,
como si aun sufrieran y pudieran sentir aquella mandíbula
mascando cada uno de tus órganos, con una fina
precisión no- mortal, es mucho mas que tenebroso,
es oscuro, mas malévolo, es simplemente perverso.
Aquel ojo completamente negro como la misma noche,
te atrapa, te hace alucinar, te captura en su nube;
es un perfecto cazador de hombres, es un acechador
de sueños.
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